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¿USAR UN DIARIO DE ENTRENAMIENTO?


¿USAR UN DIARIO DE ENTRENAMIENTO?


La primera pregunta que creo, se debería contestar es: ¿tiene algún sentido usar un diario de entrenamiento?.

Y la respuesta breve es que, en muchos casos sí.


La memoria nos puede jugar malas pasadas, y a menudo tendemos a recordar nuestro rendimiento pasado con mucha distorsión. Por lo que tener ciertas referencias anotadas acerca de nuestro entrenamiento nos puede dar mucha información para valorar nuestro trabajo y poder hacer modificaciones en consecuencia.


Ahora bien, ¿estamos hablando de llevar un registro exacto de nuestras series, cargas, repeticiones, etc?. Desde luego, no creo que sea la mejor idea para integrar en un deporte como el culturismo, y en el mejor de los casos, sencillamente resultará inútil.


En mis comienzos, y habiéndome formado en una disciplina de fuerza como la halterofilia, yo mismo usé un registro donde detallaba el máximo número de variables de cada entrenamiento cuando comencé en el culturismo. Sin embargo, tras unos años, decidí desechar la idea, o al menos, el formato tan rígido que estaba siguiendo, tratando de aportar datos objetivos...que no servían para nada en absoluto.


Para mi trabajo con atletas, solo he acudido al formato de seguimiento detallado en momentos muy puntuales, o para determinados atletas que, a mi juicio, necesitaban ser conscientes de su rendimiento real a lo largo del tiempo. Por lo que reitero que, aunque puede tener cierto uso siguiendo un formato orientativo, recurrir a diarios de entrenamiento clásicos que intenten trasladar al papel nuestra evolución basándonos en cifras suele ser un error.

Paso a explicaros los motivos:



Objetivo Equivocado


A diferencia de otras disciplinas de fuerza, el objetivo final de un culturista no es conseguir alcanzar unas marcas concretas, buscando levantar unas cargas cada vez mayores. El principio de sobrecarga progresiva tiene mucha validez al comenzar en la práctica del culturismo, pero una vez se alcanzan ciertas cifras, se vuelve casi irrelevante porque, insisto, aunque aumentar la tensión mecánica gracias al incremento de la carga siempre será importante, si el objetivo de llevar un registro es el de conseguir mejoras en nuestra fuerza de forma constante...simplemente te has equivocado de disciplina.



Datos sin utilidad real


En la era soviética, se impuso una corriente dentro del entrenamiento cientificista: todo podía y debía ser medido, anotado o analizado.

De hecho, esta obsesión por recopilar datos que acabaran dictando cómo planificar el entrenamiento, se creyó positiva, y los Estados Unidos la adoptó tiempo después.


Incluso en un deporte donde si estaría justificado un registro tan extenso, el resultado fue catastrófico: la obsesión por obtener datos objetivos de rendimiento de acuerdo a un programa solo consiguió dejar fuera del deporte a atletas de gran talento y potencial que simplemente no se adaptaban bien al programa. El equipo de trabajo ruso de la época empleaba innumerables horas tratando de encajar toda la información disponible, ordenándola, interpretándola para sacar unas conclusiones que a menudo estaban equivocadas.


Los registros medían una infinidad de variables, lo que les daba una apariencia de objetividad, que es básicamente con lo que se masturban intelectualmente muchos científicos (y ahora también pseudocientíficos), pero estaban ignorando que los datos solo eran una representación concreta de un resultado (o de cientos o miles de ellos) pero estaban ignorando las razones que estaban detrás del mismo.


Al despreciar el carácter subjetivo de la planificación, estaban tratando de mejorar a través de cálculos teóricos, adoptando soluciones matemáticamente correctas, que sin embargo hundían a los atletas.


¿Por qué?.



Limitaciones


1. Falta de Contexto: Los datos objetivos, por más que sean precisos, a menudo carecen de contexto. Por ejemplo, un entrenamiento puede ser ineficiente de acuerdo a las cifras, pero si el atleta está fatigado, desmotivado, estresado, no se adapta a un ejercicio (o a una combinación de ellos), el rendimiento disminuirá y la conclusión que podrá extraerse será errónea.


2. Variabilidad Individual: Cada atleta es único en términos de genética, psicología y experiencia; pero la interpretación ha de ser sistemática, lo que inducirá a error al interpretar los resultados. Y si el encargado de interpretarlos trata de intentar sacar conclusiones de los datos sin un método sino de acuerdo a su intuición, serán sus sesgos los que arruinarán por completo la planificación.


3. Complejidad Biológica e Interacción de Variables: Los sistemas biológicos son extremadamente complejos y no siempre se pueden modelar de manera precisa con sistematizaciones o cálculos

Si tratamos de sacar grandes conclusiones de los datos disponibles, hemos de incluir las múltiples variables que interactúan de manera compleja, o impredecible. Ignorar una variable como el estado mental o emocional, la afinidad del atleta con el entrenamiento, dificultades puntuales (imaginad que un atleta arrastra una pequeña molestia muscular o articular) puede llevar a conclusiones erróneas.


4. Big Data = 0 Data: Podemos pensar que, entonces la solución está en añadir más información a nuestro diario, ¿no?. ¿Hasta dónde?.

A medida que aumenta el número de variables, el volumen del espacio de datos crece exponencialmente. Esto hace que los datos se vuelvan "dispersos" y las relaciones entre variables sean difíciles de discernir, incluso si son analizadas mediante sistemas de análisis estadísticos y predictivos por ordenador....¿qué cojines vamos a hacer nosotros con toda esa información?.


5. Dejar de ser atletas o preparadores para ser genios estadísticos: En sistemas complejos, las variables a menudo interactúan de manera no lineal. Esto significa que pequeñas variaciones en una variable pueden tener efectos desproporcionadamente grandes en el sistema en general. Poder corregir esto podría llevarnos días tras realizar una modificación, o directamente, no poder corregirse...¿en serio merece la pena esta put@ locura en lugar de centrarnos en lo importante?.



Overfitting

Podría haber incluído al overfitting o sobreajuste en el apartado anterior, pero merece su apartado propio.


Imaginad por un momento que nos limitamos al diario con cargas, repeticiones, fallo muscular, etc. Aceptamos que no es serio autoconvencernos de que somos capaces de aprovechar tanta información y simplificamos, volviendo al punto de inicio.


Tenderemos a pensar que, simplificando, podremos basarnos en los pocos (pero a nuestro juicio buenos) datos que nos proporciona el diario, para tomar decisiones de cómo avanzar en la planificación futura...¿se trata de esto, no?.


Pues lo cierto es que, sería una cagada, en mayúsculas, CAGADA.

Como por necesidad tenemos que usar la información que podemos llegar a entender e interpretar, en realidad estamos incorporando "ruido" que no distinguimos de los datos que vamos a emplear para decidir qué cambios hacer.


Al trabajar la información sobre el rendimiento, aceptamos que vamos a tener en cuenta solo lo esencial, simplificando al máximo. Pues aun con esas, seremos incapaces de sacar conclusiones suficientemente importantes como para modificar el entrenamiento, ¿por qué?. Porque estaremos haciendo un sobreajuste estadístico involuntario, dándole el mismo valor a todos los datos, cuando muchos de estos datos no tienen importancia, o tienen mucha más importancia que otros, o están condicionados por variables que hemos decidido omitir. Hemos creado un modelo que no sirve para nada en absoluto.


Un ejemplo gráfico: Imagina que estás tratando de encontrar la mejor línea recta que se ajuste a un conjunto de puntos en un gráfico. Si tu modelo no distingue los puntos que son anomalías o errores, se acabaría ajustando, a cada punto individualmente, y la línea recta acabaría siendo algo parecido a mi firma después de tomar 100 mcg de clenbuterol.


En el Contexto del culturismo: Si estás modelando el rendimiento de un atleta y decides omitir variables al ajustar el modelo, terminarás atribuyendo efectos a las variables equivocadas. Por ejemplo, si omites la dieta, el uso de un pre entrenamiento nuevo, el efecto variable que ejercen los esteroides que esté usando (cualquier cosa) y ves una mejora en el rendimiento, podrías atribuir erróneamente esa mejora al tipo de entrenamiento. Y si los incorporas, tendrás que incorporar TODOS, y obviamente te dará un ictus a no ser que por una casualidad seas experto en mecánica estadística, teoría de la información, modelos simplificados con validación cruzada...mejor no sigo.



CONCLUSIÓN


Hace años se puso de moda emplear diarios de entrenamiento, porque Dorian Yates así lo hacía. De igual forma, el hecho de que sea un rasgo distintivo de un entrenador que está obteniendo grandes resultados, lo ha rescatado del olvido.


Ni Dorian Yates obtuvo su éxito gracias a su diario, ni los resultados obtenidos por cualquier entrenador son atribuibles a una fe ciega en la obsesión por captar y analizar datos que somos incapaces de interpretar (por falta de conocimientos, medios y tiempo).


Sin embargo, un registro orientativo de nuestras sesiones anteriores se puede usar como una herramienta más, una memoria a la que acceder para tomar decisiones basadas, ahora sí, en nuestros conocimientos, habilidades o experiencia. Es una ayuda para complementar nuestra capacidad para programar el entrenamiento, no una guía sobre la que basarnos.


Tened por seguro que ni yo, ni Vicente Ortín ni ningún preparador de nivel va a utilizar un diario como la columna vertebral de su filosofía de entrenamiento; no os centréis en los detalles y observad más lo esencial.





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